09 marzo 2017

NI filia ni fobia.

"No todo va a ser tan malo" me afea una prima Expañola que se casó con un E.Unidense y lleva ya muchos años viviendo cerca de San Francisco (tantos que ella ya es abuela americana) y le respondo que sol si que hay aquí, aunque tampoco lo aprovechamos -salvo tostador de turistas. No llego a antiespañol pero desde luego nada más alejado de mí que la hispanofilia y no es culpa de quien gobierna ahora, desde que visité el extranjero por primera vez hace cuarenta años no he dejado de envidiar cómo viven fuera. Da igual allí o allá, de hecho comprobé en California que no solo tienen los productos necesarios para cocinar como aquí (aunque a ellos les guste más la BBQ) sino que todo es más barato (luz, gasolina, leche... era un tercio más barato que aquí, también la vivienda o los vehículos). Y si miras a Europa la cosa no mejora para nosotros. Alguien podría decirme ¿por qué no te vas? La respuesta es sencilla: No es fácil, pero ya quisiera yo venir aquí en vacaciones, como hacen ellos o incluso con mi paga de jubilación venirme a la costa, comprar una casa y ganar, estando jubilado más que el sesenta por ciento de la población de mi país. ¿Crees que soy antipatriota? ¿Cómo amar a una patria que legisla contra sus ciudadanos (los dueños de la energía o los bancos son los beneficiados y me callo lo del sistema judicial, la educación privada por encima de la pública o el recorte en sanidad y el desfalco en la hucha de pensiones). El amor por Expaña me recuerda mucho a cuando aquí decíamos aquello de "la ciudad de Plasencia saluda al pueblo de Cáceres" y no veíamos que el agua ya nos llegaba al cuello. Le pasa a nuestro Presidente.  No hay mayor ciego que quien no quiere ver.