20 enero 2017

Noche tan blanca.

He estado a punto de decirlo, pero me callé. No porque alguien me hubiera hecho caso, que no. En definitiva no soy más que un cuasi ciudadano (ser ciudadano implica derechos que no tenemos) sin influencia personal y evidentemente sin poder social. Pero por decirlo, estuve a punto. Algo así como: "Dicen que viene temporal, a ver si somos previsores y no se cortan carreteras ni comunicaciones". Sin embargo, por contra, me dije: "Ya pasó otra vez, no volverá a pasar. No es posible en un país tan magnífico como el nuestro". 
Pues hete aquí que la gente ha pasado la noche entera en trenes, camiones, coches, áreas de servicio (quienes tuvieron más suerte) muerta de frío y sin comida. Nada, que no escarmentamos. Decir que el tiempo es un imponderable es decir un palabro inútil. A grandes males previstos grandes remedios disponibles, pero nadie cree que las cosas sucedan un año y otro también. Será porque siempre hay quien desafía con aquello de "¿frío? Cuando yo era pequeño si que hacía frío". Pues eso, que la gente se ha quedado colgada una vez más. Nada nuevo en Expaña donde cobramos la energía como si viviéramos en Potosí.