09 noviembre 2016

Contaminación.

Encontre a M.J., ambos comprando menudencias para la supervivencia en el hogar, que ponía yo a Bear Grylls con un salario español y seguro que moría en el intento. Hilando la hebra sobre ventajas e inconvenientes de vivir en el Centro me dijo que lo peor era el ruido, pero es que yo vengo de la Avda. del Valle donde los decibelios se propagan sin piedad, y no solo son algunos comercios que cargan y descargan antes de las 7:00 como si se fuera a acabar el mundo a las nueve (cuando los negocios abren a las diez y media), o el tipo del soplador que acompaña al camioneto que riega la calle tocando los sonidos del silencio, eso sin contar la ruta de paso que es esa zona con su maravilloso aparcamiento. Pero es que en Expaña en general y en Plasencia como ejemplo somos unos contaminadores, acústicos y de mierda arrojada, porque ¡mira que tiramos cosas al suelo! Que cada mañana a las 7:30 hay cuatro barrenderos limpiando la plaza. Y digo yo -solo por decir- ¿las terrazas no deberían de encargarse de limpiar las basuras que arrojan sus clientes? ¡Uy, lo que he dicho! Cualquiera pone el cascabel al gato, lo mismo se enfada.