09 octubre 2016

Opiniones.

Las ciencias sociales están en crisis, pero nadie lo plantea abiertamente. Las encuestas se han depreciado. Los resultados electorales no se prevén como se preveían,  aunque lo más estúpido de todo ha sido lo de Great Britain y Colombia. Unos referendums planteados para obtener una respuesta y, a pesar de todo, conseguir el resultado contrario a lo esperado. ¡Espectacular! Me temo que aunque la metodología científica sigue siendo una herramienta poderosa, la aplicación de la misma es deficitaria. Las encuestas durante el siglo pasado funcionaban bien. Venían a tu casa o te pillaban por la calle y respondías más o menos, luego también te llamaban por teléfono y a veces accedías a perder parte de tu tiempo en ello. Actualmente, sin embargo, nadie se para por la calle, salvo que caigas ingenuo en las redes de quienes bajo la bandera de una ONG prestigiosa solicitan tu colaboración económmica; Nadie viene a tu casa salvo algunos mendigos y testigos de Jehová y nadie te llama por teléfono salvo Jazztel. Además mucha gente  no tiene teléfono fijo. Hoy un amplio sector poblacional se mueve a través de internet y redes sociales que crean opinión y no son solo los jóvenes. Las NN.TT. han penetrado hasta en la vida de nuestros abuelos y allí crecen. Nadie ha descubierto la metodología (salvo que te hackeen el ordenador o el móvil) para obtener respuestas a encuestas a través de facebook, o instagram, y así nos luce el pelo. No nos enteramos de lo que sucede en la cabeza de la gente ni a quién diablos va a votar. Es más creible, hoy en dia, juntar un grupo de 20 amigos y preguntarles a quién va a votar que realizar macroencuestas que solo servirán para despilfarrar dinero. La democracia incita a pedir opinión (incluso sobre la separación de Expaña), pero pedir opinión tiene sus riesgos. Por eso en nuestra democracia se pide poco, salvo cita electoral, y al paso que vamos ni siquiera ahí vamos a hablar.