15 julio 2016

¡Qué joven!

Lo repito cada vez con más frecuencia: Ser mujer es lo más difícil del mundo. Hay que tener un valor y una fuerza que dudo los hombres poseamos. No me refiero a las estupideces antiguas sobre parir, el dolor o como los hombres nos morimos con un resfriado. Ni siquiera me refiero a la mentira de que ellas realizan varias tareas a la vez. El problema es, sencillamente, ser mujer en un mundo donde hombres y mujeres decidimos que ser mujer es pertenecer a un club de segunda división. Lo veo claramente cuando unos pasajeros deciden abandonar un vuelo donde los pilotos son mujeres y también cuando tras una operación dos cirujanas hablan con los familiares y escuchan el coro de voces diciendo "qué jóvenes, qué jóvenes". Curiosamente a los varones MIR no se les dice nada así. Llamadme idota, pero el peor machismo es el racional y civilizado, el que afirma que el mundo es igualitario y meritocrático. Ese machismo es difícil de combatir. Si no vas en silla de ruedas es poco probable que veas la inaccesibilidad.