18 julio 2016

Más que arraclanes.

Prometo que fui así,
“- ¿Dónde estabas esta mañana?
- No recuerdo, hace demasiado tiempo de eso.
- ¿Qué harás esta noche?
- Nunca hago planes con tanta antelación.”
Casablanca (1942)
aunque seguramente no me creas,
y que cuando mi madre se quejaba de lo odioso de vivir en este valle de lágrimas
yo le decía que la vida era hermosa.
Prometo que fue así,
que viví libre y feliz, despreocupado también,
que me bañé desnudo y rompí platos y telillas
que me llamaban tirante verde, que me detuvo la policía
(varias veces), que estudié y dejé de estudiar,
Prometo que fui feliz, que viví y dejé malvivir,
que nunca entendí el miedo ni el cansancio que no fuera físico,
que derramé lágrimas por heridas que no eran de amor,
que nunca cuajé, que mis planes eran ya y mis recuerdos también.
Prometo que quise y, sobre todo me dejé querer,
que milité en la izquierda, cuando eso importaba algo,
y que cacé más que arraclanes y víboras,
que me descalcé en el mar de tu alma
y derramé néctar en tus pechos,
que dormí sobre más caderas que recuerdo y que estampé mis huellas en tinta.
Prometo que fue, y también que no sé qué fue
de aquel chico
desgarbado, inconsciente y atolondrado que sonreía siempre
amaneciera o no a tu lado.