25 julio 2016

Europa secuestrada por un toro.

En el Sur de Europa existe un país que ingresó en la UE hace treinta años. Algunos, que añorábamos la idea de una Europa civilizada, nos sentimos mejor, sobre todo porque pensamos que un ataque al Estado en plan Tejero ya no sería posible, aunque luego se ha demostrado sobradamente que pertenecer a ese club de ricos de medio pelo no garantiza ser mejores. Sin embargo desde que empecé a cruzar las fronteras (antes de mi mayoría de edad) soñé con tener la educación que ellos tenían, su limpieza, su salario, su separación Iglesia-Estado... No dejo de pensar que somos el Caribe Europeo y por eso se nos quiere dentro porque pertenecer, pertenecer, en un país como este, donde nadie dimite nos coloca en un nivel moral venezolano. No creo que seamos conscientes, por ejemplo, de que Bruselas pone en duda, por parcial e interesada, la investigación sobre el accidente de tren, que cuando los fiscales abandonan su cargo dicen que el Ministro de Interior debería de estar encausado o que, en fin, cuando se necesitan votos se habla en catalán o se concede un régimen fiscal a Cataluña. Todo, eso sí, muy democrático porque siete millones novecientos mil votos representan los 36 millones y medio de votos posibles. ¡Qué envidia esos países donde se vota hasta el aumento del dinero mensual que se paga a todos los ciudadanos! Creo que los llaman democráticos.