04 junio 2016

Animales.


Antes venía el circo a la ciudad y era un espectáculo
sobre todo si tenía animales,
las gentes de pueblo íbamos alguna vez al zoo de Madrid
y ver leones en Plasencia era revivir una peli de Tarzán.
Ahora los circos se repudian,
huelan o no a tigre
(solo queremos a los lunnis o a spiderman),
las corridas también (de las otras no)
Antes, mientras te auscultaba el médico
respirabas el humo de sus cigarros,
los practicantes quemaban en alcohol sus útiles
para pincharte después
(yo me escondía bajo la cama pero siempre me encontraban)
Cuando era pequeño no había Hospital aquí,
mi madre me llevó en brazos a un dispensario
donde me pusieron unas grapas en la frente
aún tengo la cicatriz.
Mi madre era un cielo,
dicen que por eso se la llevó Dios. No quería flores en su tumba
y sus cenizas vuelan en una sierra Extremeña.
Antes no votábamos, ahora las duplican
y redoblan las tonterías. Siempre se promete antes de meter.
Ahora los perros llevan patucos y chubasquero en invierno
los gatos pisotean los cuadros que pintamos
y en algún sitio se sigue toreando, o prendiendo fuego
en las defensas del astado.
Ahora te cansas de ver tetas y más.
Uno se hastía hasta de vivir.