09 mayo 2016

Monod.

He comprobado empíricamente que Monod tenía razón cuando planteó que todo era obra de el azar y la necesidad, que no hay ley ni orden en la vida y que, como Demócrito afirmó: "Todo cuanto existe es fruto del azar y la necesidad", lo supe con certeza esta mañana cuando he visto bajar de un coche policial camuflado a dos policías que han procedido a dejar una papeleta de castigo en el cristal de un coche mal aparcado. Hasta aquí todo normal. Dos metros más allá había otros, peor aparcados aún, que han pasado desapercibidos. Mi calle constantemente tiene coches sobre el acerado y jamás sucede nada. Lo dicho, todo lo que ocurre no tiene orden, todo es fruto del azar, o la necesidad (quizá de la mala uva también).