18 mayo 2016

Católicos expañoles.

Hay una Expaña profunda, enraizada en el subconsciente colectivo amartillado por una guerra que ganaron los buenos gracias a Dios, una Expaña que no sabe que el mundo cambió mientras ella seguía estancada bajo palios que mezclaban churras con merinas y construían una identidad nacional enquistada en incensiarios y botijos de guardia civil. Una Expaña que aún hoy hace que algunos creen una petición en Change.org para que no se quiten horas de religión en los colegios y que impulsa a los obispos extremeños a ir a ver a Vara para pedirle que no quite horas de religión. Una Expaña que ni siquiera sabe qué es la fe y la religión y que algunos políticos se empeñan en mantener porque a todo el mundo le va bien así, a la Iglesia que abandona a los pobres y a los partidos que niegan que la gente pasa hambre. Una Expaña estúpida. Mientras tanto el Papa, ese tipo que causa temblores en la Conferencia Episcopal, afirma que un Estado debe de ser aconfesional, pero en Expaña nadie le escucha porque ¡qué diablos sabrá ese señor de lo que pasa aquí, un país en peligro de caer en manos de los rojos!