02 marzo 2016

Fifty fifty.

Conozco bastantes mujeres que no piensan útil "eso del día de la mujer trabajadora", una de ellas me lo dijo mientras observábamos a una mujer empresaria que empujaba, con una dignidad que ya quisiera para mi, un carro lleno de paquetes ya que ella es la propietaria y trabajadora de una empresa de transportes. Argumentaba otra que "el día del trabajo es el 1 de mayo". Las mujeres que defienden esta postura normalmente son mujeres trabajadoras, pero no de trabajos como el mío (yo siempre he dicho que trabajar es descargar camiones), normalmente trabajan duro y en muchos casos son dueñas de su negocio y,  por tanto, no necesitan a nadie, no más de lo que cualquiera lo necesita. Tal vez por eso el 8 de marzo va perdiendo su apodo de trabajadora para centrarse exclusivamente en Día de la Mujer. Aún reconociendo las graves desigualdades laborales que sigue habiendo (propiciadas por un mercado capitalista que aplasta más a quien menos puede y por tanto machaca a los más indefensos como mujeres, discapacitados, jóvenes, etc.), el tema gordo es por qué diablos uno va a un curso de lo que sea (menos carretillero o escuchante de furbo) y todo son mujeres. Curiosamente, sin embargo, los profesores suelen ser hombres. Y no hablemos de puestos directivos en grandes empresas. No he creído nunca que eso suceda porque la mujer prefiere su carrera familiar a la laboral, tampoco creí nunca que los Sapiens no se cruzaran con los Neandertales y llevamos años ya confirmando lo que mi sentido común dictaba de siempre. No están en puestos directivos porque quien nombra es varón, o alguna mujer que afirma que las mujeres son siempre más malas que los hombres (de todo hay). Personalmente he tenido algunas experiencias frustrantes con la autoridad de la mujer, pero también de los hombres, y me temo que en el primero de los casos se debe a la inseguridad de estas pioneras. El día en que todo se normalice la cosa irá mejor. A propósito de ello, el lema de este año es Por un planeta 50/50 en 2030: Demos el paso para la igualdad de género. Pues eso, que a ponerse las pilas.