04 marzo 2016

A vueltas con el huevo.

Aunque la ciencia haya resuelto hace tiempo la batalla del "¿quién fue antes?" (siempre el huevo ha precedido a la gallina) esta dialéctica sigue vigente en casi todo. Por ejemplo, ahora con el tema del ocho de marzo y  corolarios. Siempre se ha defendido que la variabilidad genética (hombre-mujer) construyó la diversificación de tareas (ellos cazan, ellas cuidan del hogar), pero me temo, y lo propongo como hipótesis, que la desigualdad social fue la que precedió a la desigualdad genética, no genital, por supuesto, pero esa atribución de propiedades por mor del sexo me suena cada vez más a camelo. La desigualdad genética no creó la desigualdad social sino al revés. Todo fue un contubernio. Así lo expongo.
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Nota, esto del huevo y la gallina es repetitivo en mí, una simple ojeada me ha recordado que lo usé para las emociones, la imposible conciliación familiar, y una teoría sicológica del revés, entre otras no citadas. La búsqueda me ha devuelto también un maravilloso video sobre el SIDA que conviene recordar.