05 febrero 2016

Acomodo de sofá.

El primer año es hermoso, aunque ya se dejan ver las manías. Cada uno tiene su armario. Luego hay varios años en los que te acomodas, te dejas llevar y todo va bien. Si uno manda el otro obedece, no hay problema si se acepta el papel. El matrimonio es una carrera al sofá -decía mi abogado- y el que antes llegue mejor vive. Se llama ecosistema psicológico si se acepta. El problema es que se convierte en condicionamiento simple. Un hábito útil. Si luego, digamos que al quinto año,  el que no está en el sofá se queja de lo duro de la silla que le toca, el ecosistema se tambalea. "No eres justo". "Yo que te he dado todo". "Eso no se hace" suele decir el acomodado y entonces puede que incluso al otro le entre congoja de pensar que se está portando mal. Pero no es así, es solo la expresión de la desigualdad más absoluta. Es el mismo sentimiento que tiene la mujer maltratada cuando trata de hacer las cosas aún mejor porque piensa que el enfado de su agresor es culpa de ella y está justificado. Indefensión aprendida. Acomodo de sofá.