26 mayo 2015

Mi Ángel de la guarda/ clarito como el agua.

Me da mucha pena que no haya entrado tu amigo -me dice una limpiadora- y yo tardo un milisegundo en descubrir que se refiere a Custodio, de quien puedo hablar, ahora que parece ser abandona la política activa, aunque ya le halagué (siempre en mi modo críptico) hace un par de años cuando hizo lo que se espera de un concejal -trabajar y defender los proyectos culturales que no es lo mismo que tratar de planificarlos- aquí aprovechando la potencia de su nombre. Y en realidad no somos amigos, ni siquiera  hemos tomado un café juntos, una caña y menos aún una comida. Sin embargo si alguien nos reconoce como amigos es porque todo ha sido fluido. Ahora que se va quien ha sido el trabajador más incansable de la corporación de Fernando Pizarro puedo expresarlo sin que nadie me acuse de intentar ganar méritos o favores. Después de 13 años dirigiendo la U.P. bien puedo decir que nadie me ha dado nada, salvo disgustos, y que a lo largo de ese tiempo he visto muchos ascensos meteóricos de compañeros funcionarios -seguramente porque son muy buenos-, a mí me queda el placer de trabajar en la Isla (como dijo en su día un alcalde de nefasto recuerdo) y sobre todo la gente que participa en y del proyecto. 
Para no salirme del tema. Estoy convencido que la próxima andadura política en Plasencia echará mucho de menos al hasta ahora concejal de cultura a quien he visto cargar sillas y colocar muebles (como uno más), abrir y cerrar puertas, encender y apagar equipos y, por supuesto, estar siempre disponible. Yo le echaré de menos y me temo que la cultura de Plasencia también. Difícil y elevado ha puesto el listón para quien le sustituya. Difícil papel. Bien ha de elegir el Sr. Alcalde para no decepcionar en este área que a él le interesa tanto. Seguiremos informando, siquiera de manera críptica. Mientras tanto, recuerdo a todos los que entran la política placentina, que lo importante no es que te saluden, reconozcan y quieran mientras ostentas el cargo público, sino que te sigan saludando y queriendo cuando lo abandonas. Ángel Custodio Sánchez Blázquez puede caminar por Plasencia con la cabeza muy alta. Seguro que todo el mundo reconocerá su persona y le saludará. ¡Grande!