12 mayo 2015

Aquí no pasa nada.

Se reunió a la ciudad encabezada por todos los Regidores y el Regidor Mayor, todos los nobles de la ciudad que casi nunca habían montado o que, si lo habían hecho, había sido hacía muchos años, cuando eran jóvenes y estudiaban en la capital. La Banda de Música de la Ciudad se situó en un lateral y tocó una marcha muy movida llena de alegría. Todo era color y fiesta. Las serpentinas y confetis inundaron el suelo. El pueblo llano acudió en masa y se situó expectante a ambos lados. Aunque algunos, cuando llegó el tren, subieron y se sentaron en los no muy cómodos asientos. El tren paró en la estación y al cabo de una hora, dando tiempo a todo el mundo para recordar sus historias, se marchó por donde vino. Hacía 30 años que decisiones políticas de la Capital o incapacidades de quienes regían la ciudad habían hecho desaparecer la línea de ferrocarril para siempre. Sin embargo ahora, y sin ningún sentimiento de agravio, la ciudad festejaba que por una hora el tren parase de nuevo en la estación de Plasencia.