05 abril 2015

Una confesión religiosa.

Entiendo que de todo tiene que haber en la Iglesia puesto que cada quien es un mundo y ha de haber pastores de todo tipo. A Francisco le ha tocado el turno de recuperar una Iglesia que mucha gente había abandonado cuando a partir de 1978 Wojtila secuestró al Espíritu Santo. Lo bueno es que de nuevo vuelve a entrar aire en las puertas y ventanas Vaticanas. Lo malo es que tal vez ya sea demasiado tarde, o peor aún, que se necesite un tornado de fuerza T10 para que siquiera un poco de brisa llegue a lugares tan alejados como la Iglesia Española. De momento no puedo dejar de alegrarme por el testimonio de fe que este hombre da. Ojalá me equivoque, pero temo que a más de un cura/obispo se le revuelven las almorranas cada vez que le escucha predicar el Evangelio. ¡Que dure muchos años!