11 enero 2015

El sueño de la razón produce sueños.

¿Qué sería de nosotros sin la imaginación? (no confundir con los sueños, que normalmente se tiñen de emoción). Sin la imaginación no habríamos podido ir a la luna, ni siquiera inventar la fregona. A los 15 años, tras leer una predicción de la NASA sobre el año 2000 (yo sumaba entonces para ver si cuarenta años era una edad en la que tendría posibilidades de seguir vivo) esperaba conocer al hombre viviendo en Marte. Sin embargo las predicciones no se cumplen nunca y los avances se producen en campos que los escritores o científicos nunca soñaron. ¡Será que casi todos los descubrimientos son fruto de la casualidad! En el fondo nuestro querido raciocinio (argumento-discurso) no sirve de mucho -salvo en política lo cual es un corolario de la afirmación "no sirve de mucho"-aunque sí nuestro C.I. Así que las predicciones suelen relacionarse más con los sueños que con la imaginación y por eso acaban en el cine. En octubre de este año -según Regreso al futuro- veremos skates voladores y ropa autosecable, pero lo mejor de todo es que al año que viene los Replicantes de Blade Runner verán la luz. Una magnífica noticia. Mientras tanto este año, el 25 de mayo celebraré el día de la toalla. Será maravilloso que todos llevemos una ese día.