06 diciembre 2014

Viene el miedo.

Observo a mucha gente temerosa a mi alrededor. Gentes de buena voluntad, incluso gentes inteligentes, hasta gente de izquierdas también, todo el mundo temeroso ante lo que pueda pasar en Expaña si gana Podemos y, no dejo de pensar -porque me lo recuerda mucho- en 1977 cuando estaba a punto de comenzar la Universidad y se preparaban las primeras elecciones democráticas desde hacía mucho tiempo. Recuerdo en aquellas fechas una reunión a tres bandas: alumnos, padres y profesores, y el debate que se planteó, sin venir a cuento, relacionado con ese hippie, que vestía sin corbata, y usaba chaquetas con coderas. Alguien con inteligencia, en el bando del profesorado, cortó el debate, pero el ambiente estaba crispado y temoroso. ¿A quién votar? ¿cómo acertar? Algunos asesinos se sentaban en un lado del ring electoral y en el otro estaba esa izquierda terrible de la que Franco nos había advertido tanto, esos que levantaban el puño, tenían el pelo largo y vestían pana. Pronto se reveló que aquel jovencito, ahora más bien cebón y con asiento en Gas Fenosa, era como cualquier otro, cortó por lo sano con la primera reforma laboral de la que soy consciente y se desdijo de muchos asuntos en los que se jugaba otro diseño patrio. Así que,  ¡para qué tener tanto miedo! Aquí manda Botín (desde siempre), ahora su hija, quien de hecho ya ha afirmado sobre ese señor con coleta que "ambos queremos volver a crecer".