14 diciembre 2014

En otra época era otra vida.

Yo soy de una época en la que Hulk no existía, era la Masa y, el Hombre de Hierro denominaba a Iron Man. En realidad no existía el inglés y, en los colegios, donde más de un tortazo nos daban, se enseñaba francés. Nunca compartí colegio con chicas (esos seres misteriosos tan raros). Las calles donde jugaba no tenían asfalto y me robaron los canchos a los que me subía a base de edificaciones que arrasaron todo. Vivía en un barrio de gente trabajadora, en bloques de Protección Oficial, sin ascensores, ni aires acondicionados, donde te quedaban bajo el cuidado del vecino o te dejaban al hijo pequeño para que le echaras un ojo mientras "bajo a la tienda". Una época en la que compraba Celtas Cortos por menos de cinco pesetas para fumarlos a escondidas y organizábamos combates a pedradas con los barrios obreros vecinos. Contemplé en televisión (esa maravilla que pocos tenían) como Aldrin pisaba la luna y a casa venía algún vecino a recibir llamadas de teléfono. Mi peluquero vivía en el piso de abajo y nunca me apetecía visitarlo. Su hijo se hizo médico gracias a las becas del Estado. Soy de una época en la que el mundo era distinto, había igualas y no existía un Hospital Virgen del Puerto, llegabas a casa con una pitera y, si no se veía muy mal, con un poco de Azol valía, en caso contrario bajabas hasta el Practicante para que te clavara unas grapas. No existía el desnudo y todos éramos unos machotes que jamás lloraban. Ni siquiera existía la Declaración de la Renta. Es sorprendente que hayamos llegado hasta el 2015 (pronto) y que algunos hasta nos consideren cuerdos.