15 diciembre 2014

De ruta con Cicerone.

Lo decía D. Gonzalo en el Taller Literario de la U.P. ante algún poeta irreductiblemente obsesionado con la rima, en ocasiones, no hay diferencia entre la prosa y la poesía. Mi amigo Juanra ha cruzado el umbral con Cicerone (lo presenta mañana martes a las 20 horas en la Sala Verdugo acompañado de dos escritores excepcionales: Á. Valverde y G.H. Bayal) y, para gozo de sus lectores, ha mantenido la alianza con los relatos cortos que domina a la perfección, las microhistorias llenas de vida, moraleja y sentido del humor que describen la realidad cotidiana sin que, sin embargo, sea triste. Cada relato, poema en este caso, nos regala una sonrisa, un recuerdo, una mueca burlesca sobre lo que nos rodea. Cicerone es Juan Ramón Santos en su estado original, dedicado a una empresa sin fin: Rodar y rodar Cortometrajes de la vida cotidiana. Convertir rincones baldíos en la plaza mayor merced a unos besos desbocados solo es posible en la pluma de este autor. Tengo el privilegio de compartir con él los mismos Sueños sin grandeza que me expulsan de las puertas de los cielos y eso me hace sentirme, ya lo he dicho en otras ocasiones, el Pepín Bueno de una Generación sin playa ni cielo. Leed a Juan Ramón. Si lo hacéis habitualmente tendréis en Cicerone una guía, incompleta pero fascinante,  de su mundo literario y, si no lo habéis hecho aún, este puede ser el mejor momento de conocer a un cuentista hecho poema.
Amigos con Sueños (junio 2011).