12 octubre 2014

Pensamiento único.

Todo el mundo piensa lo mismo aunque, como todo, a toro pasado. Vamos, que no me encuentro a nadie en la calle que no diga que los que usaron las tarjetas de CaMadrid no sean unos sinvergüenzas (habrá que ver si hay productos similares en otras Ca). Mejor aún, no hay nadie que no diga que traer a los misioneros contagiados de ébola a España fue una estupidez y que habríamos gastado menos haciendo allí un hospital y enviando sanitarios. Y es que el pensamiento único levita como el aire pero por eso mismo pesa menos que la firma de un mandón sentado en un sillón bien mullido que no tiene ni idea de lo que pasa por las cabezas ciudadanas. Sin ir más lejos todo el mundo piensa en este pueblo (somos un pueblo, pueblo aunque nos fundaran las braguetas de las tropas de Alfonso VIII) que la rotonda tipo cuarto de baño del puente de Gutiérrez Mellado es un despropósito estructural al que acompaña el mal gusto, o que las rotondas inclinadas de Plasencia  marca (no precisamente buena) de la city,  y esas rotondas tan mínimas que lo mismo hubiera dado poner una maceta grande para obtener el mismo propósito, a saber: que nadie hace un ceda el paso porque piensa que sigue en la vía general, son de chiste. Este es, como digo el pensamiento único, pero el nudo de la cuestión es: Las ideas descabelladas se le pueden ocurrir a un señor, o señora, pero ¿no hay nadie alrededor que le diga eso que propones es una astracanada? ¿nadie? ¿ni un otro de al lado, ni un técnico, ni una comisión? ¿ni una junta? Mientras tanto el rey no deja de pasearse desnudo pero todos alabamos su buen gusto e inteligencia.