23 febrero 2014

El engendro del Leviatán.

Me han colocado en el curro, quien sabe por qué oscuros motivos, el invento del maligno, pero no el maligno normal, sino el maligno por definición, el Belzebú de los malignos, el agujero oscuro del perverso macho cabrío, el ojete de luzbel. Osea windows 8. Que la primera pregunta que te surge es ¿quién diablos se consideró lo suficientemente genio como para pensar que iba a cambiar un diseño tradicional por una de sus pesadillas nocturnas y conseguiría los aplausos de la multitud? Desde que intenté programar en C++ no he visto nada más antiintuitivo y alejado del sentido común que las ocho ventanas. No me extraña que algunos fabricantes de portátiles sigan vendiendo el predecesor, que sin ser una maravilla al menos era lógico. Todos (yo al menos sí) nos hemos encontrado en la vida con mandamases obsesionadas en la modificación de cosas que funcionan, pero lo que sorprende es que en una empresa tengan más prioridad las novedades que el sentido común de las ventas. Es una pena que nadie de los que mandan en España y alrededores, se tome en serio el ahorro y el sentido común, porque ahora sería el mejor momento para actualizar windows para siempre cerrando sus ventanas y abriendo las puertas del software libre.