15 diciembre 2013

La condición humana (femenina).

He decidido, tras ver en el Teatro Alkázar "Atlas de la Geografía Humana", que estoy cansado de ello. No hablo de la obra en sí, bien representada, sino de la temática, esa que gira en torno a cuestiones sobre cómo entienden el amor las mujeres, cómo lo interpretan, qué esperan de él, qué esperan de los hombres y qué reciben de ellos, cómo pueden conjugar su vida exitosa, su familia y las relaciones con ellos y -sobre todo- entre ellas (and so on). Llevamos dando -o nos llevan dando las autoras- tantas vueltas de tuerca desde hace tanto tiempo que me he cansado de reflexionar sobre la condición humana femenina. La razón de todo lo que nos ocurre estriba en que somos esencialmente distintos. Nuestros genes, hormonas y neuronas condicionan cosas como qué entendemos por amor. Así de simple. Ojo, no hablo de la explotación doméstica (tan abundante) o las discriminaciones laborales (tan increíbles), hablo de la Geografía Humana, de dos continentes separados obligados a colisionar. Sé cómo piensan las mujeres y sé cómo pensamos nosotros, esas cosas difícilmente van a cambiar (desde mi personal punto de vista masculino).