01 octubre 2013

Palabras.

Entre el intervalo de tiempo y espacio me mira a los ojos para decirme:
-Buenas tardes caballero. Una ayudita, por favor.
En ese mismo intervalo el diábolo que ha alcanzado una altura considerable desciende a la cuerda y es a través de esa ventana móvil, que enmarca el objeto y la cuerda, por la que el malabarista me pide dinero.
Su acompañante habla pausado por el teléfono inteligente. La lluvia no deja de caer. ¿Buenas tardes? -pienso- . Las palabras ya no dicen nada.