29 septiembre 2013

El ocio nunca entra en crisis.

Si los esclavos, gladiadores y leones romanos murieron no fue por la crisis del Imperio. De hecho la diversión y el placer nunca entran en crisis. Los cuidados del cuerpo se mantienen aunque las construcciones se derrumben a nuestro alrededor. El fútbol vive, quizá más que nunca. Por eso como buen profeta quiero tranquilizar a la Liga de Fútbol Profesional que se siente asustada ante la idea de no recibir el dinero que habían presupuestado. ¡Confiad, no hay problema! Los deseos de dinero de quienes somos pobres no desaparecerán y el Gobierno -que también pellizca de la teta- no os abandonará. Al fin y al cabo no es la primera vez que lamentáis como Jeremías el fin del mundo.