28 mayo 2013

M.H. en color rojo.

Un montón de profesores y profesoras han cultivado el talento de Silvia desde que comenzara en el Colegio Alfonso VIII, empezando por Teresa, una mujer cariñosa que despertó el interés  de Silvia por la lectura y las cuentas. Creo que Teresa es la culpable de todo esto. Gracias, Teresa. 
Aquel grupo de alumnos ha ido llamando la atención de todos los profesores, que tal vez por el Efecto Mateo, ha ido mejorando cada vez más con cada nuevo docente.
No puedo mencionarlos a todos y todas, sería imposible, pero en su inmensa mayoría han sido los mejores profesores posibles. Sin duda.
Es cierto que de la lista puedo quitar a uno o dos, en todas las profesiones hay siempre personas que no merecen ese trabajo, pero repito una vez más que la Enseñanza Pública que luego ha seguido recibiendo mi hija en el I.E.S. Valle del Jerte ha sido, sin duda, inmejorable.
Las muchas horas de esfuerzo y dedicación han sido recompensadas por el premio más gordo que se puede recibir -además del afecto y el cariño mutuo profesores-estudiantes- el de la Matrícula de Honor. 
A mí me quedan estos orgullos más pequeñitos aunque quizá más importantes, estar con ella, enseñarla a caminar y cruzar una pasarela, haberla ayudado a coger un geco sin temor, o montarle encima de un mastín. Cosas importantes, que ahora recuerdo cuando repaso los álbumes con lágrimas en los ojos. 
¡Gracias a la vida que me ha dado tanto!