09 mayo 2013

Díselo a tu tía.

He participado en una corta conversación surrealista, de esas que se olvidan con dificultad y que, al menos en estos momentos, nunca pensé presenciar. No ha sido en el Ayuntamiento, lugar en el que se trata muy bien a la gente (aunque de vez en cuando nos toque algún concejal/a que opine lo contrario y que las pagará con los mejores y no con impresentables que alguno hay). No diré dónde ni cuándo. No por miedo, sino por vergüenza ajena.
Yo.- En el aula no funcionan los fluorescen...
Ella-- Eso díselo a los Conserjes
Yo.- ...tes. ¡Ah!, a mi me da i...
Ella.- Es que eso es cosa suya.
Yo.- gual. Hasta luego.
Y alucino, porque yo, y gente como yo cargamos, movemos, colocamos, cambiamos y si se precisa fregamos suelos, vasos y lo que haga falta. Alucino que tal y como va la cosa aún haya gente que cree que éstas son "mis" funciones. Flipo, siempre flipé con esta idea, pero ahora más que nunca. 
Tal y como va la cosa, que Ella, como mínimo, no tome nota para decírselo a los conserjes me parece, como poco, de un cociente intelectual deficiente.