28 abril 2013

Un niño.

Dice -y lo ha repetido varias veces- mi profesora de patinaje que soy un niño encerrado en el cuerpo de un hombre. También que no tengo nada de miedo. Son de los mejores piropos que me han dicho en años. ¡Qué lástima que la vida no sea tan genial como ponerte unos patines y disfrutar de todo sin temor! Me da que en lo demás soy un hombre con alma de niño temeroso porque, seamos sinceros, ¿qué importancia podría tener una posible fractura ósea comparada con una anímica?  Sin intención de que se consuma agua embotellada de marca -de hecho solo la tomo potabilizada de grifo  placentino- os adjunto mis mejores deseos infantiles.Una pena que el curso de patinaje haya acabado.