03 abril 2013

Terrible.

No sé si son amigos, o dueño y esclavo, lo mismo no son nada y coinciden en el tiempo, el mismo tiempo que los une a ambos en la vida errante sin cobijo. Solo sé que en este invierno tan húmedo muchas noches cuando bajo a tirar la basura escucho el lamentable maullido del gato, a quien entonces descubro semioculto esperando comida, y al lado, dentro del contenedor, su cofre abierto sujeto por palos y cajas, a un hombre, a veces una mujer. Dentro, digo, del vientre de esa inmóvil ballena varada, buscando comida. Terrible.