02 marzo 2013

2 de marzo.

No vengáis a verme, ni a traerme flores.
Arrojad mis cenizas desde la torre del castillo
que se unan a la vida en primavera,
al agobio del estío y los inviernos húmedos,
a los madroños de otoño.
Dejad que me una a los peces que pesqué
allí,
a los amaneceres que nacieron del agua
que me bañaba.
No vengáis a verme
por venir.
Venid a ver la berrea,
las águilas imponentes,
los buitres bebiendo.
Seguro que sin verme estoy.
(ella siempre quiso ser ceniza, y su madre nunca deseó ser visitada hecha lápida)