24 enero 2013

Madrid Fisión.

Lo de la feria esa, mercado de vanidades e idioteces varias de unos cuantos cocineros que se juntan en Madrid y dicen lo que es guay y lo que no, va camino de convertirse en una muestra de los horrores. Ahora utilizan motosierras (cocinero leñador), rayos UVA (cocinero tostador), hormigas (eso sí me parece sensato porque lleva la humanidad comiéndolas ni se sabe) y esperma de trucha (pero para proteínas el esperma humano, no sé cómo no han dado ese paso inteligente). Lo próximo podría ser hacer un gran horno de cocina utilizando el ingrediente mortal del uranio 235. Todo un éxito de la ciencia al servicio de cocineros que ganan más que un Presidente del Gobierno, porque dos o tres estúpidos gurúes de las tendencias, consiguen que un profesional con FPII trabaje en los fogones como si  se tratara de un cirujano capaz de intercambiar cerebros humanos. Madrid Fusión no es más que el intento desesperado de llamar la atención porque, para comer, como el puchero de casa, nada. Y punto. Y si de llamar la atención se trata ideas nunca faltan. Como ejemplo este cartel de la Universidad Popular de Jaén. Todo un logro de imaginación por parte del concejal de turno. Un melocotón -dijo que era. Una maravilla -digo yo.