30 enero 2013

Go home or elsewhere.

Hace años, no tantos, más de dos bares en el Reino Unido prohibían la entrada a perros y a spaniards. Es verídico. Pero España, entonces nadie, se tenía que aguantar. Hoy también. No dejamos de ser la península filtro de cocaína y África. Confieso que ayer vi de paso la noticia de que los british no querían a más gente y pensé que era por nosotros, que ya tenían muchos camareros arquitectos, doctores y licenciados y que no deseaban más. Pero no, de momento solo rechazan a los nuevos que entran. "Hace mucho frío -dicen- no vengáis". Ellos, con su estatus especial (estoy dentro, pero no y además me puedo ir) son los catalanes de la UE. Aporto mucho, pero dame 9.000 millones más.
Decía el analista de guardia que la Xenofobia se extendía por toda Europa, merced no solo a la pobreza sino a los nacionalismos. Yo opino que las dos cosas van unidas porque un nacionalismo es ya de por sí pobre de ideas, decimonónico y anacrónico, y también opino que ahora solo falta encontrar un chivo expiatorio para encender una mecha. ¿Alguna sugerencia?