15 diciembre 2012

English

Enseñábamos inglés, hace años, para ser competitivos unos frente a otros, en el mundo futuro-próximo. Tal vez eso marcara la diferencia en puntos a la hora de conseguir un empleo. O quizá hablarlo fuera necesario en mi empresa contratante. Hablar en inglés con un Noruego o un Japonés para negociar beneficios empresariales que a su vez mejoraría nuestra promoción y salario.
Ahora enseñamos inglés para poder emigrar. Hablarlo o no marca la diferencia entre que un arquitecto o licenciado trabaje de camarero o fregando platos. Eso sí, con sueldos más elevados que los trabajadores de estudios superiores en nuestra madrastra patria.