10 noviembre 2012

God saves me.

Solo sería capaz de ordenar los muchos conceptos que me sobrevienen en algún tema mediante largos escritos que no leería nadie. Por eso con la entrada Evolución opté tan solo por la teoría de la Reina Roja. Hoy, de manera similar, a propósito de la dimisión de D. Petraeus, me llega de nuevo la duda sobre el lenguaje y pensamiento. Si, por poner un ejemplo, en Italia se valora bien ser un machote (han tenido un presidente que se tiraba todo lo que se meneaba), en países como el de Obama, indica falta de confianza en la persona. ¿Cómo alguien incapaz de ser fiel a su esposa va a ser fiel al país? Ese es el razonamiento. Las manchas lewinskianas de Clinton no habrían pasado de chiste en España. Sorprende que sea quien sea el candidato estadounidense no falta en sus discursos la palabra Dios (un país, recuerdo, que tiene Estados donde no se puede negar la existencia de Dios, o en el que se enseña académicamente el Creacionismo). Pero la religión protestante (y sí, sé que también hay católicos allí) -sea cual sea su rama, unió indisolublemente el trabajo y la fe, de manera que solo si trabajas duro puedes salvarte (aunque tengas que masacrar unos cuantos pobres en tu camino) y solo si eres fiel en tu vida privada puedes ocupar un cargo público. Si el lenguaje y los billetes afirman claramente In God we trust el pensamiento, de modo indefectible, ha de ser distinto.