25 noviembre 2012

Aislados sin salida.

La suerte de la fea la guapa la desea, y es que no es lo malo ser guapa sino creerlo, que te hayan inyectado autoestima girando en torno a esa palabra. Que tu discurso sea: no tengo la culpa de ser así y si mi belleza no asustara la gente se me acercaría más. Un discurso que promueve la distancia y la mayor lejanía de los otros. Comprobado, ¿quién se va a acercar? Solo los machos más hermosos con conciencia además de ello. Casi ninguno, vaya. El resultado es la soledad en los círculos a los que acabas de llegar. ¿Quién puede aproximarse a la esfinge sin convertirse en piedra?