15 octubre 2012

Efecto Contagio (esto sí, esto no)

Dicen algunos que lo estudian, que en España, a diferencia de Grecia, los suicidios no aumentan con la crisis. Otros dicen que aumentarán  ahora que la gente va a pasar de la crisis descrita a la crisis vivida. Dicen.
Lo que sí está claro es que en España no se habla de suicidio. Católicos como somos y acostumbrados a enterrarlos -antes- fuera del cementerio, la tendencia es negar el hecho (¡qué vergüenza, qué dirán!). Aún así, se suicidan cada día en España más de nueve personas y hay otras veinte más que lo intentan y no lo consiguen. Si añadimos que a esas 30 hay otras tantas que mueren, pero que no se declaran suicidio porque eso no está bien ni es de estar bien, tenemos una de las cifras más altas de Europa (por cierto, en Finlandia, cada vez se suicida menos gente porque se han tomado cartas en el asunto y la cosa va por buen camino desde hace años).
Sobre todo, no se habla, dicen, por el efecto Werther. Sin embargo, el efecto contagio se da mucho en lo de violencia doméstica y a eso nadie le pone coto, y los telediarios describen con pelos y señales como mató supuestamente uno a su pareja (en lugar de decir simplemente: una mujer ha sido asesinada, el sospechoso ya está encarcelado y a la espera de juicio). Así que el tema es otro, y me temo, como decía al inicio, que sobre todo tiene que ver con nuestro catolicismo. Lamentablemente, cuando alguien amigo se ha suicidado yo también he utilizado eufemismos descriptivos (¿por piedad?). Así que lo del suicidio es como aquel dicho: entre todos la mataron y ella sola se murió.