18 septiembre 2012

Crisálida con gafas.

"Ahora Azaña y los comunistas estaban de acuerdo en que las reformas sociales y de todo tipo debían esperar a la victoria. Fue la adopción de esta política lo que confirió al Partido Comunista gran parte de su atractivo. En un congreso juvenil celebrado en enero en Valencia, el secretario general de las juventudes socialistas-comunistas, Santiago Carrillo ("una crisálida con gafas", como le llamaban sus enemigos: sólo tenía veinte años), dijo: "No somos juventudes marxistas. Luchamos por una República parlamentaria democrática". Solidaridad Obrera le tachó de "charlatán reformista": "Si las juventudes socialistas unificadas no son ni socialistas ni comunistas ni marxistas, ¿qué son?"
Thomas, H. 1976. La guerra civil española, vol. 2 p.589. Grijalbo.