31 mayo 2012

Música Didáctica.

El teatro lleno para presenciar un Concierto Didáctico (Las Cuatro Estaciones) con la Orquesta de Púa. Me planteo, tras los esfuerzos que tanta gente ha dedicado -ensayos en fines de semana, trabajo en casa, profesores tratando de hacer la cosa muy didáctica, profesores tratando de que los alumnos mantengan un poco de orden si no es mucho pedir-, si merece la pena, como decía aquel "echar margaritas a los cerdos". No generalizo, claro, había alumnos atendiendo, pero el esfuerzo de los pobres profesores (¿quién es el imbécil que se atreve a poner en cuestión un solo punto de su inmenso trabajo?) tratando de que se mantengan los más elementales principios de educación social (esos que no han aprendido en su casa, ni aprenderán) me causa pavor. Como he dicho siempre, entre esos alumnos estarán quienes regirán los destinos de mi país, mi comunidad autónoma, mi localidad, mi vida entera. Por otro lado, me digo, que si no malescuchan ahora este concierto, muchísimos de ellos no lo van a hacer en su vida, así que al menos una oportunidad a su alma. Es el inconveniente -y a la vez ventaja- de la asistencia obligatoria. Tal vez en modo voluntario solo habría 100 alumnos, pero esos cien no necesitan ser educados ni en vida, ni en música. ¿Qué hacemos con el resto?