28 abril 2012

Algo para subsistir.

Ni una rendija para que pase la luz. Ni un resquicio que deje pasar un pequeño animal blando y juguetón. Ni una concesión, ni un perdón, ni un solo refuerzo que permita orientar el camino y seguir una senda. Ni un paso, ni una sonrisa, ni una escucha empática. Nada que no sea castigo. Cada viernes una recomendación de vaselina, cada sábado un derecho menos. En el amor y en la guerra, añadir ahora en La Economía, todo está permitido. Hasta que no podamos más.