04 marzo 2012

Cine

Hace un montón que no voy al cine comercial de pago. Me entra añoranza y me dirijo a ver Luces Rojas. Nada, no hay forma, últimamente lo que me atrae no se estrena a la primera en Plasencia sino una o dos semanas después. Me pasó con la peli de Sherlock Holmes. Cuando la echaron aquí ya la había visto medio mundo. Vale tengo mono, y me gustan las películas de acción (soy un poco friki en eso pero es que las historias de amor me parecen pura ciencia ficción). Miro. El motorista fantasma, por aquello de mi infancia con los cómics, me encanta, pero me he negado a pagar entradas en 3D. Deberían ofrecer aquí, como en cualquier otra parte, la posibilidad de verla en 2D o en 3D, así que paso de pagar una pasta gansa por una película que además dice la crítica es mala. No hay muchas opciones, porque tampoco me apetece ver la oscarizada en blanco y negro. Son casi las once de la noche y temo dormirme. Al final opto por Denzel Washington (El invitado). Nada que decir sobre los tiros, choques, bombas y salvajadas varias -es lo que quería- y sin embargo la peli me aburre de manera ostensible. A mi lado, algunos niños se han dormido y muchos espectadores se aburren, como yo.
Al cine no se lo carga internet, se lo carga la propia industria. Saturno devora a sus hijos.