20 noviembre 2011

Mis gecos

Una pandilla (¿familia?) de gecos habita la secretaría de la U.P. Aunque recorren con miedo las paredes refugiándose de cuadro en cuadro a veces los vemos. En alguna ocasión algún usuario, consultando algo, nos ha dicho con cara de susto y echándose hacia atrás, tenéis un bicho ahí. Ya lo sabemos, decimos alegres. Alguna persona que temporalmente trabaja allí se asusta al principio pero luego los acaba adorando. No se ve ni una telaraña, dicen. Y no es por obra de los cepillos limpiadores, incapaces de llegar a diario a esquinas de techos de más de tres metros de alto. Adoro a los gecos, desde niño (aunque entonces los llamaba saltarrostros y tardé tiempo en tener a uno en mis manos porque todos decían que era venenoso), incluso desde antes de leer la pelea mantis-geco en un libro de Durrell. A lo peor un día vienen los de prevención de riesgos laborales o cualquier otro genio y tratan de expulsarlos de ahí pero aseguro que saldré a la calle con pancartas.