24 noviembre 2011

Humedad

Al joven, ya viejo, profesor se le humedecían los ojos al recordar a sus alumnos. Sé, con certeza, que lo adoraban. El joven viejo profesor no soportaba encontrárselos por la calle, se le humedecían los ojos y no deseaba que le vieran llorar. Al joven viejo profesor le echó el Sistema, el poco ánimo por parte de quien le contrataba, tal vez algún padre, pero no le echaron los alumnos, a quienes nunca temió. El joven viejo profesor no quería recordar esos años (ayer mismo). Se le humedecían los ojos. ¡Y aún no ha llegado el invierno!