10 noviembre 2011

El gigante hambriento.

Polifemo elegía entre los que estaban en su cueva. Todos, despavoridos, trataban de evaporizarse, pero siempre, indefectiblemente y como si tuviera una lista ordenada que seguir, atrapaba a alguno para devorarle. Cuando tenía al pobre diablo entre sus garras y se disponía a arrancarle la cabeza, el resto de los prisioneros respiraba aliviado -"esta vez no soy yo"- sin mover un solo dedo.
Palabras clave: Bancos, Europa, Italia ahora.