04 octubre 2011

Sueños

El hombre sacaba interminables plazas de todos los cursos, bueno de todos no, porque de algunos se pedían las justas, ni una más, si acaso una menos. Pero había cursos que no se agotaban, sacaba veinte plazas, y luego otras veinte y si venía alguien más metía la mano en el agujero y sacaba más plazas. Para todos. Para quien llegaba un día tarde, para quien ni siquiera llegaba también. ¿Quieres una plaza? El hombre sacaba la plaza y se la daba, el beneficiado sonreía y todo era perfecto. El mundo era de sueño. El sueño no tenía mundo. Yo también soñé que entraba en medicina con un nueve.