09 octubre 2011

Actitudes

"¡La facilidad que tenemos las madres que podemos hacer dos o tres cosas a la vez!", comentaba airada una mujer empujando un carro de bebé, a la compañera, quejándose de la incapacidad de los hombres -o de su compañero- para tal hazaña. Un poco más tarde otra mujer arrastraba a sus compras otro carrito con niño porque el compañero, sentado en una terraza con un amigo, la decía que el niño lloraba cuando ella se iba. Mi amiga jueza, se quejaba -hasta que se divorció- de su doble trabajo a jornada completa tanto en el juzgado como en casa. Parece que -como todos sabemos- la ley no cambia ni mente, ni actitudes. Habrá de trabajarse en otras direcciones.