08 septiembre 2011

Sobre Juan Carrillo

No se puede enseñar aquello que nace de una obsesión, que el artista necesita purgar. « En una escuela - dice Carrillo - nadie puede enseñarte a recuperar pasados ni a inventar futuros, ni esa melancolía creativa que se vuelve azules y ocres: el cielo y la tierra". Carrillo aprendió él solo a verter luz y color sobre los volúmenes, a aprisionar la luz en el lienzo, a perseguir lo invisible y misterioso. Pintor por la necesidad terapéutica de escapar de esta vida, que no le agrada, hacia otra en la que los colores son sus amigos, persiguiendo con ellos la belleza que le ampare de la mediocridad. "Mi arte - dice - me llega de un grito que no he aprendido". De esas fronteras en las que el consciente y el inconsciente se difuminan en una bruma creadora.
" Mi genio - dice - proviene de un toque patológico. A mí, los colores me han salvado ".