17 septiembre 2011

Malditos exámenes de la vida diaria

Me siento al examen en una sala llena de pupitres infantiles, de hecho al lado de cada examinante están varios niños. Justo al sentarme me doy cuenta de que no llevo el dni encima, afortunádamente una miembra del tribunal me dice que no hace falta que vaya a por él, que ella me conoce y no tendré problemas. No tengo tampoco los folios para hacer el examen así que ante la pregunta terriblemente difícil que nos hacen sobre constructivismo y varios autores de la escuela suiza, antes de olvidar lo poco que sé, lo escribo en una libreta que llevo encima llena de notas. Es la libreta que uso para apuntar las cosas necesarias y urgentes de Las Claras. y de la U.P.. La mayoría de los examinandos abandonan la prueba sin responder. J.M. al salir se empeña en dejar unos pasteles en la mesa que está a mi lado, insistiendo, a pesar de mis protestas en que los coma, ya que son deliciosos.
Como pensaba, ¡es una mala idea! cuando voy a coger uno me pringo las manos, ¡Dios, otra contrariedad! Al terminar de responder pido papel para pasarlo a limpio, nadie tiene, un compañero me pasa un póster de grandes dimensiones y me dispongo a utilizarlo por la cara blanca del reverso, cuando voy a buscar la información apuntada en mi libreta, no soy capaz de encontrarla entre tantas notas y letras. Desesperado, me despierto.