24 septiembre 2011

¡Hala!, lo digo

Sí, sé que los peatones somos perversos y cruzamos por donde nos peta ("...¿Conocéis el verbo petar?, preguntó entonces Olúas, ¿me peta, no me peta?..." -Otra vez Gonzalo Hidalgo Bayal me impresiona.) y también sé que los mayores tienen una calibración errónea (siempre piensan que llegarán al otro lado como cuando tenían diez años), pero lo que sé también es que los pasos de peatones no están bien señalizados, no se advierte con tiempo (marcas en el suelo) que hay uno más adelante, no se iluminan nada, y se permite que los coches aparquen, no ya al lado (¡¿Dios, cómo se permite tal?!. ¡Ah!, que aquí se aparca sobre la acera.), sino encima mismo del paso. Así que la culpa no es sólo del peatón, (como no es sólo culpa del conductor el accidente en carreteras secundarias de malévolo peralte peor asfalto). Hace siglos que vi en Londres los pasos señalizados previamente, siempre con una luz iluminándolos, nada de coches al lado, claro, y un letrero escrito en la calzada advirtiendo al peatón que debía mirar primero a la derecha. Quizá por eso Londres sigue teniendo los pasos más seguros o tal vez sea que habremos de conducir por la izquierda. ¡Qui lo sa!.