28 septiembre 2011

Autobistas

Sin decirlo, muchos dicen: No pasa por mi puerta, o bien, para junto a mi escalera. El tiempo en que tuve que usar el bus placentino -no hace mucho- era una interminable peregrinación por calles con más estaciones que un viacrucis. Así, no era raro esperar media hora su paso y tardar otra media en llegar al destino. Más de una vez llegué andando al sitio antes que el bus. Por eso no me extraña que la Empresa hable muchas veces de no cubrir gastos. En mi autobística opinión, ni el bus ha de pasar por todos lados, ni tampoco ha de parar tantas veces. Fin del trayecto.