27 julio 2011

Inanonimato

Lo saben todo, claro. Me escribe Hotmail, indicando que como tengo otros gestores de su correo; ellos (¡qué buena gente!) para evitar pérdidas me los almacenan en su carpeta POP para que luego yo pueda borrarlos a conciencia, y Facebook sabe también cuando hago una entrada con Android, o con un dispositivo móvil. El único anónimo que existe es el de siempre: El papel que llega (aún conservo uno de algún historiador enfadado -supongo- que manifestaba que la idea de hacer cursos de Memoria Histórica era genial pero que el modo de publicitarlos era catastrófica) y te desconcierta. El consentido (¿animado, promovido?), aún, por algunos medios periodísticos digitales es un sueño irreal que sólo algunos inconscientes se permiten.